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jueves, 21 de abril de 2016

Una puerta con conciencia de clase





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Las puertas giratorias son hélices apocalípticas. Principalmente esas que dan vuelta por sí solas, a su propio ritmo, las puertas robóticas. Así es la de la entrada por la puerta "Ofer" en el shopping "Gran Cañón" en Beer Sheva, se mueve por sí misma, no importa si la menopáusica quiere pasar rápido o lento, la puerta está en la suya. Es como si tuviera auto-conciencia y tomara responsabilidad de sí misma. Como si la puerta estuviera planificando una revolución, una toma de poder contra la dominación burguesa. En tal caso sugeriría colocar señales de advertencia en la entrada al centro comercial: "Atención, puerta con conciencia de clase."


Para una control freak como la madurita, autora de este blog, no es algo simple que la puerta se mueva por sí sola. Aunque hay un lado positivo, y es que las demás personas, que entran a la puerta antes o después que ella, tampoco tienen control. Todos van a la misma velocidad, con lo que se ahorran argumentos y molestias innecesarias en relación a la velocidad de rotación. También las puertas que se abren automáticamente pueden ser difíciles a veces.

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La automatización se está extendiendo en la vida de la menopáusica. De hecho, en la de todos. El auto automático, por ejemplo, decide por sí mismo cuando va a mover el engranaje de los cambios. La mayoría de las veces el coche no hace exactamente lo que haría la menopáusica, actúa sin sincronización. Por ejemplo, la menopáusica haría un cambio a un cambio inferior antes de una subida (para dar potencia al motor y subir fetém fetém, claro). El auto, por el contrario, pasa a un engranaje menor justo después de la colina (que es cuando el coche se da cuenta que el motor necesita potencia). Es cierto, hay quienes dirían que no todos los autos reaccionan de esa manera. Es verdad, el auto anterior de la menopáusica se daba cuenta de que si ella daba un golpe de aceleración pisándolo de repente, esa era una señal de que debe hacer el cambio, a un cambio más bajo, ya que ella se dispone a pasar a un auto en la ruta y el motor necesita potencia. El coche entendía y reaccionaba en consecuencia.


Esto demuestra exactamente el problema del cual estoy hablando, que es que cada coche tiene su carácter. Pero, ¿Estamos hablando de un coche automático o de un coche con carácter? ¿Desde cuándo los autos tienen personalidad? ¿No es suficiente ya lidiar con los seres humanos y sus personalidades? ¿Por qué copiar la complejidad de las relaciones humanas en las relaciones entre las personas y las máquinas, las puertas, los autos y demás?


Las máquinas sustituyen cada vez más a los seres humanos. Ya hable aquí sobre los robots, y de cómo serán parte de nuestras vidas, como terapeutas, cuidadores, y quizás en el futuro también como pareja, como en la película "El hombre bicentenario". O, tal vez serán como el genio de la botella, o como monstruos incontrolables, estilo Frankenstein. No tenemos otra opción que entender nuestra relación con la tecnología así como entendemos las relaciones humanas. Es nuestro esquema mental. Las relaciones son relaciones. Así que, sí, la menopáusica se relaciona con la puerta y con el coche. Incluso si para la puerta no hay ninguna relación, ni nada que se parezca, para la menopáusica sí la hay, por lo tanto, hay relación en la ecuación. ¿Ustedes no tiene ninguna relación con whatsapp? La ansiosa sí.


Cada conexión por whatsapp es relacionarse en dos niveles, o dos dimensiones. Uno de los niveles tiene lugar entre la menopáusica y la persona en el otro lado del whatsapp. La otra dimensión es entre la menopáusica y el whatsapp. Ésta dimensión es una especie de meta-relación. Dar-recibir. Necesidad-respuesta. Servicio-agradecimiento. ¿Actualizar la aplicación es como darle de comer?

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"Las máquinas de ganar premios nos engañaron toda la vida." ¿Vieron ese titular? Recientemente he descubierto que esas máquinas que tienen una pequeña grúa para levantar muñecas de peluche fueron diseñadas de modo que las muñecas casi siempre se caen, incluso cuando logramos atraparlas. Lo interesante aquí es el título: " Las máquinas de ganar premios nos engañaron toda la vida." No habla de los humanos, que son los programadores, sino de las máquinas. En el artículo se hace acotación a los dueños de las máquinas, pero no en el título. Esto es representativo de algo.


En otra época Marx desarrolló la teoría del fetichismo de la mercancía, me parece que hoy en día se puede hablar de fetichismo de las máquinas. Las relaciones humanas están mediatizadas.

Breve historia del fetichismo de la mercancía: en el mercado se lleva a cabo el trueque de mercancías como si los propios productos mantuvieran relaciones sociales y no los humanos (por lo tanto, se oculta el verdadero fundamento de valor). En el mercado los bienes son intercambiados con otros productos, como si ese intercambio fueran relaciones sociales, mientras que las personas no están conectadas directamente con otras personas, sino con cosas. Las relaciones humanas se cosifican. La persona que compra la leche en el supermercado no se relaciona con el productor de leche, sino solo con el cartón de leche y con su precio. Para más claridad, la plata de la persona que compra la leche en el supermercado se relaciona con el cartón de leche.

En un paralelismo, la menopáusica no se relaciona directamente con la persona al otro lado de whatsapp, sino su teléfono con la aplicación, o su teléfono con otro teléfono, aplicación con aplicación. Lo mismo para la persona del otro lado. El futuro robot que cuidará de mí estará conectado a la expedición automática de remedios de la organización sanitaria farmacéutica de la obra social, yo no me relacionaré con el médico. Incluso aunque todavía esté "yo" y esté el "doctor" detrás de las cosas, no nos veremos, no nos registraremos, exacto como en el fetichismo de la mercancía, las relaciones se cosificarán casi por completo. O tal vez no. El tiempo dirá.


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Las máquinas siempre han estado en contacto con los seres humanos, como herramientas, instrumentos, como una extensión del ser humano o como máquina independiente conferida por la manipulación humana. Pero en esta época, donde las personas cada vez son más dependientes de la tecnología, donde las máquinas se vuelven cada vez más autónomas, puede ser que la idea de puertas giratorias con conciencia de clase no sea tan pero tan descabellada.



lunes, 18 de abril de 2016

This is IT


Estoy hecha una adolescente, verdaderamente en la edad del pavo, odio ducharme y sólo quieren dormir. En realidad estoy en la edad del "IT". Del this is "IT".Probablemente no todas alcanzan la edad del "IT" como yo, que voy a Forever 21 convencida que el nombre de la red fue inventado para mí, porque quiero un jean desgarrado, aunque ahora necesito dos talles más grande del que solía usar.

La verdad es que no me importa cómo me veo, lo que me importa es haber perdido el control (alguien dijo control freak?). Si voy a pesar cinco kilos de más, prefiero que sea a causa de haber saboreado a sabiendas unas buenísimas y abundantes comidas de reyes, y no porque mi metabolismo ha decidido salir de jubilación anticipada. No es que quiera darle bola, pero es ese Meta-bolismo que me empuja al bolismo.

Hace unos días vi una nota sobre el concurso "Miss Abuela" en Brasil. Cada abuela concursante presentaba un cuerpo de modelo, por lo que si hace falta ser una abuela para tener ese cuerpo, ¡venga! 
¡Ah, mi metabolismo jubilado! 

Con la edad descubrí que el mejor momento para reflexionar y meditar sobre cualquier cosa es mientras se conduce, al volante, en el auto. Cuando una va manejando sola en el coche la atención es capaz de dividirse por la mitad, por lo que una está súper-concentrada en el volante por un lado, pero al mismo tiempo medita y reflexiona profundamente sobre tópicos varios. Así me pasó hoy mientras me dirigía a una reunión. Llegué al destino con la respuesta. No es el peso extra lo que me molesta tanto, sino el haber perdido el control. Esperaba que con la edad se incrementara el control y no disminuyera. "Algo le sucede que no está bajo su control, si no sabe cómo controlarlo", declaraba una frase en un artículo sobre la menopausia que encontré en la red. Sabia la frase, aunque un tanto redundante. Es muy sencillo, basta con aprender a controlar lo que me pasa.



¿Pero qué es lo que me pasa?

"IT". Esto es lo que me pasa. Lo llamo "IT". Así que antes de empezar a tomar Verbena Medicinal para equilibrar las glándulas suprarrenales, Angélica China para aumentar el flujo sanguíneo, o Arbusto de Abraham para el aumento de la actividad de los receptores de dopamina en el cerebro, debería aceptar que sólo estoy en la edad del "IT" y vivir tranquila.

En la edad del "IT" hay ITchiness (prurito, irritación o malestar), ITerate (repetición), ITems (temas), y ITemization (detalle y desglose), en sus formas más extremas. Pero en mayor parte lo que hay es "IT" en sí, al cual una debe ser capaz de controlar, y la mejor manera de controlarlo es Let IT be, o Just drop IT.

Por lo general, no soy de las que creen que el no relacionarse con algún temita hace que éste desaparezca, pero en este caso me parece que hay que vivir y dejar vivir al "IT". No es malo ser un poco Itinerante y pasar de una edad a otra, ¿no? En general, ser ITinerante permite conocer nuevos lugares. No nos olvidemos de que la edad del "IT" hoy en día se prolonga, ya que la esperanza de vida se alargó, así que vivir en paz con "IT" es la mejor idea para una buena longevidad.



sábado, 9 de enero de 2016

¿Qué señora? ¿La del bolso?





Y ahí está la menopáusica, entrando en el shopping center, abriendo su cartera frente al agente de seguridad de turno para la inspección, viendo como el hombre palpa la cartera con sus manos, mientras fija sus ojos, como misiles teledirigidos, en el corpiño beige que lleva suelto dentro de la cartera desde hace tres días. Lo lleva de ejemplo, por las dudas de que pase por el negocio donde venden corpiños de oferta, así puede comprarse otro comparándolo con éste, sin tener que probarse nada. A diferencia del agente de seguridad -que acto seguido al encuentro del corpiño le inquiere mirándola fijamente: "¿señora, lleva armas?" - la cartera todo lo soporta.
La menopáusica se vuelve más y más eficiente con el paso de los años. Nada de ir especialmente al negocio de corpiños. Todo al paso.




La frase "para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero" no se ha inventado así nomás, con los años el bolsillo del caballero suele funcionar como una sucursal de la cartera de la dama. Si su marido y ella salen a visitar a amigos cercanos, ella no llevará su bolso, ya que su labial de manteca de cacao y su celular irán cómodamente en el bolsillo del caballero. En ciertos casos no sólo el bolsillo del caballero funciona como sucursal para la dama, sino el caballero en su totalidad. Si salen a caminar, el bolso va con ella, pero pasa al hombro del caballero a las tres cuadras. 


Los cambios que se producen en la mujer pre-menopáusica y menopáusica son bien observables en el contenido de la cartera femenina, que crece con la edad. Algunas cosas se llevan en la cartera desde la juventud hasta la muerte, como las llaves. Otras, como las toallitas húmedas, a menudo vienen con los hijos, y como ellos, se quedan para siempre. Las toallitas húmedas tienen la característica de delatar información, algo como "dime qué toallitas húmedas llevas en tu cartera y te diré quién eres". Además, es sabido que la cartera de la menopáusica es objeto público para sus hijas, y ante el llamado de "¿me podés llevar esto, mum?" su cierre está siempre abierto para ellas. Así como el bolsillo del marido es una sucursal de la cartera de la menopáusica, su cartera es una sucursal para sus hijas.


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El tamaño de la cartera es uno de los parámetros visibles en el marcapasos de los cambios. De joven cartera, de grande bolso. De joven las llaves de la casa y pañuelitos descartables en caso de resfrío. De grande, agüita mineral, anteojos de leer, anteojos de ver de lejos, anteojos de sol, todos en sus estuches diferenciados. Tres biromes, por las dudas que alguna no funcione. Las llaves del auto, de la casa, de la casilla de correo, del depósito, de la reja, de la casa de la madre, y a veces de la casa de la suegra, y también las de la casa del ex marido en ciertos casos. La agenda, el cargador del celular, la manteca de cacao, algunos pares de aros, espejito, recuerdos varios, notitas con teléfonos, notitas con direcciones, notitas con instrucciones de diferentes quehaceres, lista de supermercado. Billete de lotería viejo y otro nuevo. Cajita con distintos tipos de pen drive. Billetera para plata, billetera para tarjetas, monederito, fotitos de carnet, de ella, del marido y de los hijos en el caso de tener hijos, de distintos años. Cepillo para el pelo y hebilla, todo en desuso de hace años. Papel higiénico. Dependiendo de la edad, toallitas femeninas. Crema de manos. Chicles y caramelos. Chocolatines acompañantes de cafés de bares. Toallitas húmedas. Mini paraguas telescópico. En invierno la bufanda atada a la correa. Sobrecitos de sal para la hipotensión, sobrecitos de azúcar para la hipoglucemia, cápsulas de Ibuprofeno -en gel- para la jaqueca, pastillas contra el dolor de garganta y pastillas de vitamina B12 para el cansancio. Curitas, gel antibacteriano. Hisopos. Corpiño beige de ejemplo.
La amenaza de "el bolso o la vida" no funcionaría.

Estamos hablando de una verdadera cartera de valores. La menopáusica se hace cargo por sí misma del manejo de la cartera. Por ejemplo, ella sabe -por experiencia- que pedirle a alguien que saque algo de dentro de su cartera es exponer a esa persona a una misión imposible, y salvo de que se trate de Tom Cruise, no hay manera de que alguien lo consiga con éxito. Los dueños de los establecimientos que cuelgan el cartelito que anuncia "cuide sus efectos personales, la casa no se responsabiliza" entendieron bien las cosas. Algo queda claro, que quien le sugiera a la menopáusica que "la memoria es la cartera de la vejez, y es necesario llenarla", no sabe bien de lo que habla.



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viernes, 1 de enero de 2016

Ansiosa en el país de las salvajadillas




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Para bien o para mal, la menopáusica ansiosa cree en la sincronización. Sin ir más lejos, este miércoles llevó a cabo una conversación telefónica con un empleado del Banco Nación en horas de la mañana –en la cual el empleado telefónico le ofreció un servicio digital- y ese mismo día, a horas de la tarde, miró por la tele el programa "Todo Incluido" –en el cual se habló de cómo unos desgraciados empleados telefónicos de empresas ladronas suelen engañar a gente de edad avanzada sacándoles el número de sus tarjetas de crédito para luego cobrarles de forma interminable grandes sumas de dinero por artefactos que en realidad nunca compraron -.

Tal perfecta sincronía es casi siempre percibida por la menopáusica ansiosa como una prueba tangible de la veracidad de sus preocupaciones y/o ansiedades.


La conversación de la mañana fue más o menos así:

Un representante con voz radiofónica, el cual se presentó como "Tal" del "Banco Nación", dijo: Quisiera ofrecerle a que se una al servicio "Mail Verde", si le interesa ... La menopáusica (que ha entendido las palabras "mail verde" como "los verdes" -hablan muy rápido estos empleados telefónicos- y que percibe al empleado del Banco Nación como un impostor) respondió: Eh ... El representante continuó: Sólo para verificar los datos, su número de cuenta comienza con 01, ¿y cómo sigue por favor?. ..La ansiosa (dudando, ya que está casi segura de que el empleado es un impostor que sólo está interesado en salirse con el número completo de su cuenta bancaria quién sabe para qué desagradable conspiración) dijo: Ah... un momento... (Pero finamente le hace entrega de la información, completando el número de cuenta.)

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El programa "Todo Incluido" de la tarde fue más o menos así:

La ansiosa ve la nota sobre el abuso y el engaño de los ancianos, a los cuales les sacan el número completo de sus tarjetas de crédito en conversaciones telefónicas. Los hacen caer así: empleados telefónicos impostores, que llaman para ofrecer servicios, les indican los primeros números de la tarjeta de crédito y les preguntan cómo sigue el número, explicándoles que es con el fin de verificar los datos. Suena lógico. Los pobres ancianos engañados no tienen ni idea (al igual que yo) que todas las tarjetas Visa, por ejemplo, comienzan con los mismos cuatro números, así que completan la información con plena confianza. La ansiosa tiene un ataque de adrenalina en el acto.


Todos sus temores sobre su conversación de la mañana probablemente sean correctos. Corre a la página Web del Banco Nación y excava el sitio en busca de algo que suene como "Los Verdes". Mientras que su respiración se va volviendo cada vez más pesada, continúa excavando el sitio sin suerte ni resultados... hasta que... ¡Ahí va! Aparece el título "Servicios Digitales"... Entra desesperada con un clic...Y ahí está ¡Hay una "V" verde que muestra que se ha unido al servicio "Mail Verde"! La vida es bella.


De acuerdo a una guía de Internet que presenta ciertos pasos para luchar contra la ansiedad, la menopáusica ansiosa ha plantado pasionaria en su jardín. Según el autor de la guía, la pasionaria está recomendada para combatir la ansiedad. Dado que la planta todavía no da frutos, la ansiosa no tiene más remedio que ir directamente al siguiente paso que aparece en la guía, la "relajación". Según Wikipedia, el oráculo que todo lo sabe, la relajación es el acto de "cancelar cualquier apoyo en el tono muscular alto o en cualquier material sólido, tenso o fuerte, y permitir que éste se debilite nuevamente y vuelva a su estado anterior." Qué belleza. 


Lástima que para la menopáusica ansiosa no existe un estado anterior que no sea tenso. De modo que volver a la situación anterior, que parece ser algún tipo de liquidez, es en realidad la creación de una situación nueva, que antes no existía. Una nueva situación que no existía anteriormente podría provocar ansiedad, y a pesar de que a la menopáusica ansiosa le gustan los cambios, éstos tendrán que estar siempre dentro de la frontera del buen gusto. Además, si se habla de músculos sólidos, tensos y fuertes, justamente la situación anterior era mucho más tensa y sólida que la situación actual.


De repente, un sitio llamado "Facilísimo" llama la atención de la ansiosa en su búsqueda web de soluciones a la ansiedad. Ya desde el título los gestores de contenidos han hecho el vínculo necesario entre la menopausia y la ansiedad. ¡Realmente es facilísimo! Ahí está escrito negro sobre blanco que a pesar de que la ansiedad puede ocurrir a cualquier edad es más frecuente desde los 46. Las razones para el aumento de la ansiedad, de acuerdo con el sitio, son el cigarrillo (no en la ansiosa), el exceso de cafeína (tampoco en la ansiosa), el alcohol (realmente no), los antidepresivos (¡no!), las pastillas para bajar de peso (¡no! ¡no!), una dieta deficiente en carbohidratos (¡no! ¡no! ¡no!), comer anárquicamente (¿qué?!?.)


Seguramente debe de haber otra razón para la ansiedad de la menopáusica ansiosa. No puede ser de ninguna manera que la ansiedad de la menopáusica no tenga un claro botón de encendido.


De golpe, en un momento de perfecta sincronización, su memoria extrajo del almacén de su mente la siguiente frase: "¡El temor! Ese patrimonio de dominio público en la tierra salvaje, no hay criatura viva que pueda evitarlo o reemplazarlo por un plato de guiso de lentejas" (Jack London, de "Colmillo Blanco")


Por supuesto, no es de extrañar que en el país de las salvajadillas donde vive la menopáusica ansiosa, ésta sienta todo tipo de emociones extrañas. Y aunque Jack dijo que es imposible reemplazar la ansiedad (o el temor) por un guiso de lentejas, ella está dispuesta a intentarlo. A veces, las cosas pueden verse distintas si son miradas con otras lentes (o lentejas), ¿no es así?



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domingo, 27 de diciembre de 2015

El colmo de un robot es tener nervios de acero



Ese momento transformativo en el que la menopáusica ansiosa le pregunta a su hija, de 18 años, ¿cómo hago para saber si todos vieron el mensaje que publiqué en el grupo de whatsapp, o cómo copiar un número de teléfono desde contactos a mensajes salientes? ¡Ahh, la tecnología! ¡Eso que hace que la vida nos sea más fácil!



Las máquinas dominan nuestras vidas. Deberíamos admitirlo. Si en los años 70 del siglo pasado temíamos que las máquinas controlen nuestras vidas, y nos imaginábamos robots humanoides dominando a la humanidad, asesinando con sus manos robóticas y sus ojos rojos de cámara infra roja a todo aquél que quisiera rebelarse, hoy estamos seguros de que salimos sanos y salvos.

Pero no, las máquinas sí dominan nuestras vidas. Aunque no son tan ingenuas como para causar nuestro terror con unos terribles ojos rojos, o estrangularnos con manos robóticas. Ellas controlan nuestras vidas suavemente, casi de manera imperceptible, y nosotros estamos en el horno. No, en realidad estamos en la olla, nos cocinamos a fuego lento como en la parábola de la rana en la olla de agua hirviendo.
Volviendo a whatsapp, ¿qué es eso de usar whatsapp para quedar en hablar por teléfono? ¿Qué, ahora tengo que esperar tranquilita hasta la llamada telefónica? ¿Qué tranquilita ni ocho cuartos?! ¿No me podés adelantar algo? Es que me agarra la ansiedad. No se inventó el whatsapp para eso. No olvidemos que la menopáusica fue ansiosa antes de ser menopáusica.


Por ejemplo, tablas informatizadas de evaluación que contienen promedios de promedios de resultados de laboratorio, controlan la normalidad de mis resultados, y todo sin pasar casi en absoluto por manos humanas. La evaluación de la máquina es la que decide si estoy bien y sanita. En el caso de que la hormona TSH esté equilibrada en relación con los promedios computarizados, es el paraíso. Si la máquina dice que estoy bien, entonces estoy bien, ¿quién soy yo para decir que estoy mal? No hay manera de romper las reglas, o de socavar el deleite de la médica ante mis equilibrados resultados. Los resultados-máquina-producto- sin intervención humana son aquellos que muestran si el médico ha hecho su trabajo correctamente, no mis signos clínicos. Mis signos clínicos no tiene lugar, ni siquiera el signo de horrendos ojos rojos como de cámara infra roja varados en mi cara, debajo de mis dos cejas, que observan a la médica como los de un robot asesino, reminiscencia de los años 70. Ese signo clínico no se considera en absoluto.


Volviendo a los robots, el "RI-MAN" es un robot blando, todo cubierto de silicona, equipado con ocho sensores que le permiten moverse con movimientos controlados, de tal manera de no hacer daño a la persona, incluye reconocimiento de voz, de olor y de rostro. En el futuro va a ser capaz de interactuar con éxito con los seres humanos, y es considerado como un sustituto para el terapeuta de personas mayores.

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RI-MAN




A este respecto yo diría que por lo menos habrá una correlación entre el jardín con césped sintético y el terapeuta sintético, lo que probablemente impida cualquier disonancia cognitiva que pueda surgirme en el futuro. Por no mencionar el "Robo Thespian", nombre que suena similar a "Homo Sapiens", seguramente no de casualidad, un robot que reemplaza al actor dramático e incluso al comediante de stand up, desarrollado por una compañía llamada "Artes de ingeniería". A este respecto yo diría que qué bueno que dejé la actuación a tiempo.



 Robo Thespian
Robo Thespian





viernes, 11 de diciembre de 2015

¿Quién llega a los cincuenta yendo y volviendo dos veces?


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Y están esos que llegaban a los cincuenta y te decían
"¡Cuando vos vas yo ya fui y volví dos veces!" Ese dicho yo no se lo digo a nadie ¿Qué soy yo, la chica de los mandados? ¿Qué, acaso soy ese de si me mandan al banco voy contento? ¿Cuántas veces tengo que ir y venir? ¿Acaso la vida es una burocracia Weberiana? Si tengo que ir y volver dos veces creo que ni llego a los cincuenta. Además, me niego a estar de vuelta. Para mí es como los que terminan un comentario político en facebook diciendo: "saludos". "¡¿Saludos?!"
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תוצאת תמונה עבור ‪caricatura mujeres de cincuenta‬‏Como he dicho aquí, es mejor entrar en años que salir de años, por eso yo vivo entrando. Pero sin olvidar que pájaro viejo no entra en jaula. Un conocido de 81 años le comentó a mi marido hace unos días que uno se vuelve viejo cuando sólo mira para atrás, y que él sólo mira qué es lo que va a hacer mañana. Quizás eso de mirar sólo para atrás sea una jaula, y aunque a veces la menopáusica ansiosa tiende a mirar un poquito hacia atrás, especialmente a lo ventoso y a lo lluvioso, no olvida que marzo ventoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y hermoso y que en cien años igual todos seremos calvos.



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Y están esas que llegan a los cincuenta y se auto-miden según el barómetro de las ocupaciones. O sea, cuán ocupada están. Para éstas, el estar muy ocupada es signo de que están en su plenitud, (que no hay de qué preocuparse), estar bastante ocupada ya despierta una alerta amarilla, estar medianamente ocupada es alerta naranja, tener poca ocupación es alerta roja y tener tiempo libre es sirena de guerra. Yo no me auto-mido según el barómetro ocupacional, sino según mis crisis, las cuales tienen relación inversamente proporcional al estado de ocupación. Están esas épocas en las que la agenda está llena, por lo tanto no hay lugar para crisis, y están esas épocas en las cuales el tiempo libre se llena de crisis. Así y todo, yo no creo en que sólo en medio de la actividad desearás vivir cien años, yo deseo vivir cien años de tiempo libre. 


¿Y qué quiere decir tercera edad? Porque yo siempre estoy en la primera edad, y si sigo así nunca voy a llegar a la tercera. Nunca tuve una determinada edad más de una sola vez. No sé cómo portarme como alguien de mi edad ya que nunca tuve mi edad antes. Esta es la primer edad de 47 para mí, y así será también la primer edad de 81 cuando llegue creo yo. Hay algo que no me cierra, ¿no era que solo se vive una vez? Además, si la edad no da derechos, entonces ¿por qué los mayores pueden tener tercera edad? 


Mientras miraba sorprendida el hilito que me até en el dedo
índice quién sabe para qué, recordé que este blog intenta ser una guía. Así que concluyendo, consideraré algunas recomendaciones:


1- Conviene siempre vivir entrando y no retirándose.

2- No olvidar que estamos siempre en la primera edad.

3- No existe tal cosa como a juventud ociosa vejez trabajosa. ¡Quiero cien años de tiempo libre!

4- Nací a muy corta edad como para envejecer.

5- 47 son en realidad cuatro perfectísimos 10 (más los impuestos).

6- A mi edad debo hacerme ayuda memorias.


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sábado, 5 de diciembre de 2015

Picor


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Si antes lo único que me irritaba eran los plátanos de Buenos Aires, que a veces me hacían picar los ojos, ahora vivo más irritada que dermatitis atópica por hiedra venenosa. Una de las características de la menopáusica ansiosa es lo que yo llamo "irritación temporal". La irritación temporal es un estado parecido a la locura temporal, pero con algunas diferencias. Mientras que la locura temporal es un trastorno o perturbación de las facultades mentales, que implica una acción irreflexiva, desatinada, acompañada de imprudencia o temeridad, la irritación temporal no daña las facultades mentales y puede preceder a un estado de hiper-reflexión que de vez en cuando obtiene buenos resultados. 




Un episodio representativo del estado de irritación temporal es el que me sucedió ayer por la noche: me llama un empleado de marketing telefónico para ver si estoy interesada en una demostración gratis de Kirby a domicilio, su voz era de amistad impostada, y mi voz, dominada por la irritación temporal, era de electricidad estática, o de Lucía Galán. Le indico que lo único que despierta mi interés es cómo y dónde consiguió mi teléfono, diciendo éste que se lo pasó un "recomendante". A continuación, y como de manera natural, le pido que si es tan amable me haga saber quién fue el recomendante que se lo recomendó, lo cual el vendedor no está dispuesto a revelar. Aunque el susodicho repite mi nombre propio cada tres palabras con tono de "estoy rompiendo el hielo, como si te conociera yo a ti tú a mí" manifestando a medias que la pantalla de la computadora que tiene delante fue la que le mostró una lista de números telefónicos, nada lo ayuda, y le pregunto, con la intención de sacarlo de su ignorancia ¿Vos sabés que es ilegal que ustedes compren bases de datos de números telefónicos? Y ahí corto el tubo victoriosa. 

Seis pasitos hacia el living más tarde, entré en el estado de hiper-reflexión, que acorde con el componente de ansiedad correspondiente, hizo que le preguntase a mi marido, esta vez con voz de hilito de coser: "¿Puede ser que Kirby me haga juicio por difamación y calumnias? Le acabo de decir a un vendedor telefónico que si sabe que es ilegal que compren bases de datos, sin tener pruebas que me respalden". 



La etapa de reflexión a veces puede traer soluciones a algunas de las situaciones que despiertan la irritación temporal. A esta altura ya he aprendido que no solo es bueno ver el problema sino también la solución, más sabe la diabla por vieja que por diabla.

Aquí ofrezco algunos problemas con sus respectivas soluciones:

1.Los choferes maníacos. Debería de haber calles separadas. Sí, calles separadas, exclusivas, calles para distintos tipos de choferes. Quiero decir, para todos aquellos conductores que no ponen giro, que bocinean de atrás ni bien el semáforo se pone amarillo, los que paran en la mitad de la calle de pronto para hablar con alguien que se encuentra en la vereda durante largo lapso, aquellos que hacen una vuelta en U y casi te chocan, los que se te pegan a la cola, los que te hacen luces en la ruta porque van a 130, los que taponan, los que te encierran, los que no creen que las calles son para compartir, sino que están convencidos de que la calle les pertenece sólo a ellos, deberían tener realmente sus propias calles, cerradas para el resto. Y para los demás también debería de haber calles cerradas, para los que respetan las reglas de tránsito, donde los dueños de las otras calles tengan prohibido manejar.

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2. Los cambios a "nueva receta" de los productos que más te gustaban, volviéndolos incomibles. En general el cambio viene junto con ese excitante diseño que intenta sugerir que la nueva receta es en realidad que el producto viene mejorado, cuando es claro que la calidad bajó varios escalones pero al mismo precio o a precio más más caro. Debería de haber una ayuda memoria a largo plazo que le haga acordar a la gente que ese no es el producto original, también después de diez o veinte años. Sería un lenguaje en código que evite que lo incomible se vuelva lo normal. Un diccionario de distribución secreta, como un códice.


3. Las dos rayitas azules de whatsapp. Así como en algunos países se le agrega flúor al agua potable, se le puede agregar una solución que haga que la gente se torne daltónica. A mí me gusta guardar para mí, en privado, si es que vi tu mensaje o no lo vi. Se podría realizar una campaña propagandística de convencimiento de que en realidad esas rayitas son grises y no azules. A esta altura ya he aprendido que con una buena propaganda, con una buena campaña agresiva, a la gente se la puede convencer de cualquier cosa.

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